Habiendo
observado las necesidades de las personas discapacitadas en
la sociedad y en la Iglesia; habiendo sido capacitados en
la educación, rehabilitación y evangelización
y leído la Parábola del Buen Samaritano bajo
la inspiración del Espíritu Santo, en profundidad
y desde la perspectiva de la época que nos ha tocado
vivir, declaramos que:
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Creemos en el
mensaje multifacético del Evangelio, pero enfatizamos
el Evangelio del Buen Samaritano, donde Jesús nos
ordena actuar como prójimos misericordiosos del
que sufre, siendo altruistas, bondadosos, compasivos,
dispuestos, esmerados, fieles y generosos, dándonos
por entero al servicio del prójimo (San Lucas 10:30-37).
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Creemos que hoy
las personas discapacitadas requieren del trato amoroso
de buenos samaritanos, voluntarios cristianos que no sólo
estén dispuestos a llevar la Palabra de Dios, sino
también a servir a sus prójimos como "pequeños
Cristos". A veces una acción es más fuerte
que muchas palabras. Tres panes requiere el necesitado:
el pan del amor, el pan de la esperanza y el pan de la
fe y no podemos negárselos. Los ciegos, sordos,
paralíticos y todas las personas del mundo que
sufren discapacidad, nos gritan pidiendo misericordia
y ante tal insistencia no podemos ser insensibles (Lucas
18:35-43).
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Nos comprometemos
a vivir como buenos samaritanos los principios de Rehabilitación
Integral, Fe Cristiana, Unidad de la Iglesia
y Servicio, los cuales se expresan como sigue:
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Las personas
discapacitadas requieren de una Rehabilitación
Integral, un proceso que considere el desarrollo
de todas sus potencialidades, tanto del cuerpo, como de
la mente y el espíritu (1 Tesalonicenses 5:23).
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La verdadera
Fe Cristiana se basa en toda la Biblia y es concordante
con su mensaje, resumido en la Declaración de Fe
del Ministerio del Buen Samaritano (San Juan 5:39,40).
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Es nuestro deber
como samaritanos practicar el Servicio al que sufre,
teniendo una presencia mayor en el mundo, del cual somos
luz y sal (Mateo 5:13-14), ya que éste tiene la
necesidad de recibir en forma palpable el Amor de Dios
(Santiago 2:18-26). La verdadera fe es activa y obra en
misericordia (Efesios 2:10), como lo enseña y ordena
Jesús en la Parábola del Buen Samaritano
(Lucas 10:29-42).
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El principio
de Unidad de la Iglesia afirma que ella está
formada por todos los cristianos redimidos por la sangre
de Jesucristo, que le confiesan como su Señor y
Salvador, los cuales forman el Cuerpo de Cristo (1 Corintios
12:12,13); aun cuando difieran en su comprensión
e interpretación teológica de las ordenanzas
de Jesucristo, que es el camino, la Verdad y la vida (San
Juan 17:20-2
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El Ministerio
del Buen Samaritano es una obra interdenominacional cuyo
propósito es entregar a la Iglesia y el mundo la
visión de una fe que obra en misericordia y capacitar
"samaritanos" (voluntarios cristianos) para el servicio
y la evangelización de las personas discapacitadas.
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El Ministerio
del Buen Samaritano es un servicio de apoyo a la Iglesia
y no tiene autoridad administrativa sobre las comunidades
cristianas o iglesias ni los samaritanos que laboran en
ellas, ni constituye una iglesia aparte. Los equipos de
samaritanos, llamados mesones, se sujetan a sus
organizaciones religiosas.
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Creemos en la
unidad de los cristianos en el amor a Dios y al prójimo
y que el trabajo conjunto en el servicio al prójimo
fortalece esa unidad. Para vivirla practicamos el respeto
a las diversas formas en que las iglesias conciben e interpretan
la palabra de Dios y la no intervención en sus
doctrinas.
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Nos comprometemos
como Ministerio a:
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Capacitar "samaritanos"
(voluntarios cristianos) para el servicio gratuíto
y la evangelización de las personas discapacitadas.
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Servir a muchos
discapacitados que sufren y necesitan de nuestro amor
como cristianos (Lucas 4:18-19).
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Promover e incentivar
en toda la Iglesia la creación de programas de
educación, capacitación laboral y evangelización
para las personas discapacitadas; que la Iglesia se preocupe
de aquellos hermanos con discapacidad y que requieren
una atención diferente, a objeto de que puedan
integrarse y también aportar a sus comunidades..
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Promover que
toda iglesia o comunidad cristiana tenga un mesón
de samaritanos, hermanos especialmente entrenados para
atender a las personas discapacitadas, tanto dentro de
la Iglesia como en las instituciones especializadas y
en las asociaciones de discapacitados.
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Capacitar líderes
cristianos para el samaritanado.
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Investigar que
está haciendo la Iglesia a nivel nacional e internacional
en beneficio de las personas que sufren alguna discapacidad,
como ceguera, sordera, discapacidad motriz, etc.
- Asumimos el MINISTERIO
DEL BUEN SAMARITANO, proclamado por Jesucristo en el Evangelio
de San Lucas 10:29-36, con la convicción que Él
nos pastoreará y llevará por sendas de justicia.
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