Declaración de Fe y Principios
Habiendo observado las necesidades de las personas discapacitadas en la sociedad y en la Iglesia; habiendo sido capacitados en la educación, rehabilitación y evangelización y leído la Parábola del Buen Samaritano bajo la inspiración del Espíritu Santo, en profundidad y desde la perspectiva de la época que nos ha tocado vivir, declaramos que:
  1. Creemos en el mensaje multifacético del Evangelio, pero enfatizamos el Evangelio del Buen Samaritano, donde Jesús nos ordena actuar como prójimos misericordiosos del que sufre, siendo altruistas, bondadosos, compasivos, dispuestos, esmerados, fieles y generosos, dándonos por entero al servicio del prójimo (San Lucas 10:30-37).
  2. Creemos que hoy las personas discapacitadas requieren del trato amoroso de buenos samaritanos, voluntarios cristianos que no sólo estén dispuestos a llevar la Palabra de Dios, sino también a servir a sus prójimos como "pequeños Cristos". A veces una acción es más fuerte que muchas palabras. Tres panes requiere el necesitado: el pan del amor, el pan de la esperanza y el pan de la fe y no podemos negárselos. Los ciegos, sordos, paralíticos y todas las personas del mundo que sufren discapacidad, nos gritan pidiendo misericordia y ante tal insistencia no podemos ser insensibles (Lucas 18:35-43).
  3. Nos comprometemos a vivir como buenos samaritanos los principios de Rehabilitación Integral, Fe Cristiana, Unidad de la Iglesia y Servicio, los cuales se expresan como sigue:
  1. Las personas discapacitadas requieren de una Rehabilitación Integral, un proceso que considere el desarrollo de todas sus potencialidades, tanto del cuerpo, como de la mente y el espíritu (1 Tesalonicenses 5:23).
  2. La verdadera Fe Cristiana se basa en toda la Biblia y es concordante con su mensaje, resumido en la Declaración de Fe del Ministerio del Buen Samaritano (San Juan 5:39,40).
  3. Es nuestro deber como samaritanos practicar el Servicio al que sufre, teniendo una presencia mayor en el mundo, del cual somos luz y sal (Mateo 5:13-14), ya que éste tiene la necesidad de recibir en forma palpable el Amor de Dios (Santiago 2:18-26). La verdadera fe es activa y obra en misericordia (Efesios 2:10), como lo enseña y ordena Jesús en la Parábola del Buen Samaritano (Lucas 10:29-42).
  4. El principio de Unidad de la Iglesia afirma que ella está formada por todos los cristianos redimidos por la sangre de Jesucristo, que le confiesan como su Señor y Salvador, los cuales forman el Cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:12,13); aun cuando difieran en su comprensión e interpretación teológica de las ordenanzas de Jesucristo, que es el camino, la Verdad y la vida (San Juan 17:20-2
  1. El Ministerio del Buen Samaritano es una obra interdenominacional cuyo propósito es entregar a la Iglesia y el mundo la visión de una fe que obra en misericordia y capacitar "samaritanos" (voluntarios cristianos) para el servicio y la evangelización de las personas discapacitadas.
  2. El Ministerio del Buen Samaritano es un servicio de apoyo a la Iglesia y no tiene autoridad administrativa sobre las comunidades cristianas o iglesias ni los samaritanos que laboran en ellas, ni constituye una iglesia aparte. Los equipos de samaritanos, llamados mesones, se sujetan a sus organizaciones religiosas.
  3. Creemos en la unidad de los cristianos en el amor a Dios y al prójimo y que el trabajo conjunto en el servicio al prójimo fortalece esa unidad. Para vivirla practicamos el respeto a las diversas formas en que las iglesias conciben e interpretan la palabra de Dios y la no intervención en sus doctrinas.
  4. Nos comprometemos como Ministerio a:
  1. Capacitar "samaritanos" (voluntarios cristianos) para el servicio gratuíto y la evangelización de las personas discapacitadas.

  2. Servir a muchos discapacitados que sufren y necesitan de nuestro amor como cristianos (Lucas 4:18-19).

  3. Promover e incentivar en toda la Iglesia la creación de programas de educación, capacitación laboral y evangelización para las personas discapacitadas; que la Iglesia se preocupe de aquellos hermanos con discapacidad y que requieren una atención diferente, a objeto de que puedan integrarse y también aportar a sus comunidades..

  4. Promover que toda iglesia o comunidad cristiana tenga un mesón de samaritanos, hermanos especialmente entrenados para atender a las personas discapacitadas, tanto dentro de la Iglesia como en las instituciones especializadas y en las asociaciones de discapacitados.

  5. Capacitar líderes cristianos para el samaritanado.

  6. Investigar que está haciendo la Iglesia a nivel nacional e internacional en beneficio de las personas que sufren alguna discapacidad, como ceguera, sordera, discapacidad motriz, etc.
  1. Asumimos el MINISTERIO DEL BUEN SAMARITANO, proclamado por Jesucristo en el Evangelio de San Lucas 10:29-36, con la convicción que Él nos pastoreará y llevará por sendas de justicia.